El nombre es aquel con el que un día me desperté y tenia en la cabeza, no había duda, algo que venía del inconsciente y no de dar vueltas y más vueltas a la cabeza, así que me dije será Maternidad Arcoíris.

Un día con Rosa Mari, una de mis maestras, amigas y consejeras haciendo una ejercicio salió claramente donde tenía que poner la energía de mi proyecto , y era en los Arcoíris, seres tan especiales que viene a pintar las vidas de muchos padres que están pasando por una tormenta, la peor de todas, la pérdida de su bebé.

Son unos valientes papás que abren puertas, que aunque hay miedos, inseguridades y recuerdos dolorosos son VALIENTES que apuestan por el amor. Y es que un hijo arcoíris no es un hijo de substitución, es otro hijo que recibirá mucho amor, muchos besos, abrazos y tocaremos hasta que digamos que bien que hayas decidido quedarte, pero en ningún caso substituyen a ningún otro hijo. Pese a quién le pese, comenten lo que comenten no son un quita y pon, no son un parche, son simplemente otros seres que vienen a darnos la oportunidad de ejercer la Maternidad / Paternidad desde la tierra

Admiro a todas las personas que me voy encontrando por el camino, que pese a danzar por la oscuridad, el camino del duelo tiene sus fases y hay que vivir las, optan por integrar desde el amor a todos sus hijos.

 

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